Cifrar un mensaje cuesta un clic. Todo lo que de verdad determina si sigue siendo privado ocurre alrededor de ese clic: cómo eliges la contraseña, cómo se la haces llegar a la otra persona y qué haces después. Esta guía trata de esas partes, porque ahí es donde fallan los mensajes cifrados en la práctica, casi nunca por romper el cifrado.
Elegir una contraseña que valga la pena
Con PGP basado en contraseña, tu frase de contraseña es la clave. AES-256 no se va a romper; una contraseña que aparezca en un diccionario, desde luego que sí. Quien obtenga el texto cifrado puede atacarlo sin conexión, a su ritmo y sin ningún límite de intentos.
Lo que funciona
Cuatro o cinco palabras sin relación entre sí es el consejo más práctico para algo que tengas que dictar por teléfono: correcto-batería-montaña-tetera es a la vez más fuerte y más fácil de transmitir que C0ntr@seña!. Si no necesitas dictarla, una cadena generada por un gestor de contraseñas es aún mejor.
Lo que no funciona
Cualquier cosa que ya uses en otro sitio. Cualquier cosa derivada del nombre del destinatario, del proyecto, de la fecha o del asunto del mensaje: es lo primero que probará un atacante que conozca el contexto. Sustituir una e por un 3 no ayuda; los diccionarios lo contemplan desde hace veinte años.
CrypClip exige un mínimo de ocho caracteres y muestra un medidor de fuerza, pero trata ambos como un suelo, no como un objetivo.
Usa un segundo canal para la contraseña
Es la regla que más importa, y la que más se incumple.
Si envías el mensaje cifrado por correo y después envías la contraseña por correo, has ganado muy poco. Quien pueda leer un correo casi con toda seguridad podrá leer el otro. Lo mismo vale para dos mensajes en la misma conversación, o un enlace y una contraseña en el mismo comentario de un ticket.
Envía el mensaje por una vía y la contraseña por otra: mensaje por correo, contraseña por llamada o SMS. Mensaje por chat, contraseña en persona. El objetivo es que ninguna cuenta comprometida ni ningún canal interceptado entregue las dos mitades.
Cuando sea posible, di la contraseña en voz alta en lugar de escribirla en algún sitio. Es el único canal que no deja copia.
Qué oculta y qué no oculta un enlace para compartir
El enlace de CrypClip coloca el mensaje cifrado detrás del # en la URL. Los navegadores nunca envían esa parte al servidor web, así que el texto cifrado no llega a crypclip.com: no podríamos leer tus mensajes aunque quisiéramos, y eso es verificable.
Pero ten claro qué cubre esa garantía. En cuanto pegas ese enlace en una aplicación de chat, en un correo o en un ticket, ese servicio recibe el mensaje cifrado. Sigue estando cifrado y sigue siendo inútil sin la contraseña, pero ahora está en los registros de otra empresa, donde puede atacarse sin conexión con toda calma.
Precisamente por eso la fuerza de la contraseña importa más de lo que parece. Da por hecho que el texto cifrado quedará guardado en algún sitio para siempre, y elige en consecuencia.
Después
Los mensajes cifrados tienden a sobrevivir a su utilidad. Una credencial que enviaste el año pasado sigue en un hilo, todavía cifrada con una contraseña que además sigues usando.
Ayudan dos hábitos. Cambia lo que enviaste en cuanto se haya recibido y usado: una credencial compartida no debería durar lo mismo que el mensaje que la entregó. Y no reutilices la contraseña entre mensajes: una frase de contraseña comprometida debería descifrar exactamente una cosa.
Lo que nada de esto protege
El cifrado asegura un mensaje entre dos extremos. No hace nada por los extremos en sí.
Si cualquiera de los dispositivos está comprometido, el mensaje es legible antes de cifrarse y después de descifrarse, sea cual sea el algoritmo. Si el destinatario reenvía el texto descifrado a un grupo, ninguna cantidad de AES ayuda. Y el cifrado oculta el contenido, no los metadatos: que enviaste algo, cuándo y a quién sigue siendo visible.
Si tu modelo de amenaza incluye a un adversario decidido y con recursos que te tenga a ti como objetivo, una herramienta de navegador no es la base adecuada. Nuestra comparación con GnuPG explica dónde está esa línea.
Lista breve
- La contraseña son cuatro o más palabras sin relación, o está generada, y es única para este mensaje.
- La contraseña viaja por un canal distinto al del mensaje.
- Nada de la contraseña puede deducirse del contexto del mensaje.
- Lo que enviaste se cambia en cuanto se ha usado.
- Asumes que el texto cifrado puede quedar almacenado indefinidamente allí donde lo enviaste.
¿Listo? Cifra un mensaje, o lee antes la explicación paso a paso.